El ciclo de la vida a través de las emociones

- Psicología, Reflexiones, ideas y obsesiones varias - 

Los desplazados por la guerra:

El duelo de los refugiados


Toca hablar de Ucrania.


La invasión de este país por parte de Rusia nos está dejando imágenes en la retina que difícilmente podremos olvidar por mucho tiempo que pase. Cada día vemos las caras tristes de mujeres y niños pasando la frontera hacia un país desconocido, dejando atrás sus vidas de forma repentina e involuntaria, la cruel consecuencia de la guerra que los poderosos gobernantes no quieren tener en cuenta a la hora de tomar sus decisiones. Los hombres deben quedarse a luchar, cosas de la ley y la guerra. 



Éste es un proceso de duelo,

el de las personas que deben dejar atrás su lugar de origen,

sus seres queridos,

sus costumbres y sus vidas.



Habría seguramente muchas cosas que decir a nivel político, pero ésta no es mi intención, yo hablo de psicología. Y desde el punto de vista psicológico hay también muchísimas cosas que decir. Las personas que dejan su vida atrás de forma repentina, en condiciones adversas y de forma involuntaria probablemente sufrirán las consecuencias de este hecho durante mucho tiempo, por no decir el resto de sus vidas. 


La situación cumple con todos los requisitos para ser considerada un suceso traumático:


Es inesperada, rompe el principio de continuidad de las personas que lo viven (no sienten que tienen ya el control de sus vidas, que han cambiado drásticamente de repente) y se produce en escenarios que pueden causar un daño psicológico (imágenes intrusivas, flashbacks, fobias, ansiedad o depresión).



Y, además de todo esto, asistimos como espectadores privilegiados y sin haberlo pedido, al inicio de tantos y tantos procesos de duelo por pérdidas como el trabajo, el estatus, la vivienda, y lo peor de todo, personas queridas que, o bien han muerto a causa del horror de la guerra o bien han tenido que irse a luchar y han tenido que separarse de sus familiares y personas queridas. 


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Y las personas que llegan a nuestro país, a nuestro entorno, lo hacen con toda esta afectación psicológica más la incertidumbre sobre su futuro inmediato o más lejano.


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 La mayoría de los desplazados por la guerra han perdido casi todo lo que tenían y llegan cargados de miedos y pérdidas.



Una de las mayores pérdidas que han sufrido

es la de su identidad.



En el lugar donde se refugian ya no son los que eran en su lugar de origen, ya no pueden hablar el mismo idioma, es posible que no puedan ejercer el mismo trabajo, o que hayan perdido poder económico. Como todos los procesos de duelo, éste implica la aceptación de lo que se ha dejado atrás y la integración de la nueva situación no buscada. Es, por tanto, una redefinición de la identidad de la persona, una pérdida de la persona que vivía en Ucrania y que ha tenido que escapar de su país para volver a empezar de cero en muchas de ellas. 




Como en todos los procesos de duelo, y sobre todo si son forzados y no esperados, encontraremos ejemplos de resistencia a aceptar el cambio.



Dependiendo de las situaciones traumáticas que hayan vivido, de su propia personalidad y estilo de afrontamiento y del apoyo social y familiar que tengan, habrá diversas reacciones a esta forzada integración de una nueva realidad e identidad, al igual que distintas manifestaciones del duelo por todo lo que se ha dejado atrás. 


No será raro observar entre los refugiados reacciones de las primeras manifestaciones del duelo:



Shock, negación e ira



Estas tres conforman el abanico de las reacciones más habituales ante un suceso traumático, que rompe la vida de las personas que lo viven, y que comporta la aceptación de cambios forzados y repentinos que la persona debe integrar.


Vemos a personas que llegan a nuestros centros de acogida como almas en pena, sin manifestar demasiado interés por lo que les rodea, con pocas expresiones emocionales y con la mirada perdida. Éstas son las reacciones del shock.



Cuando lo que debe integrarse es tan grande y tan fuerte que supera nuestra capacidad de afrontamiento es cuando reaccionamos distanciándonos del entorno y “no sintiendo” lo que estamos viviendo. 



Otra expresión de la resistencia a empezar la elaboración del duelo es la ira.



Tienen muchos motivos para estar enfadados por todo lo que les está pasando. No hay mucho más que decir, es una reacción totalmente normal frente a esta situación horrorosa y anormal que les ha tocado vivir. 


Y finalmente nos encontramos con aquellas personas que necesitarán más tiempo para empezar a elaborar el duelo de sus pérdidas y harán como si no hubiera pasado gran cosa, minimizarán sus vivencias e intentarán salir adelante como si nada hubiera pasado.



La negación es el mecanismo para ganar tiempo cuando la situación nos supera y no queremos empezar a aceptarla. 



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Sea cual sea la reacción que nos encontramos, estas personas que llegan a nuestro país, como todas las demás personas que han llegado mucho antes desde diferentes lugares del mundo, necesitan ser atendidas con la dignidad que se merecen, tanto a nivel social como psicológico.


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Esto es lo que nos hace humanos.



Si aceptas tus emociones, cambias tu vida.



Anna Romeu, colegiada nº 11336 del COPC

Presidenta Emergencias del COPC y representante Española en EFPA Crisis & Disaster División

Especializada en Educación Emocional, Terapias y Formaciones



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