El ciclo de la vida a través de las emociones

- Psicología, Reflexiones, ideas y obsesiones varias - 

Hablemos claro:

Mitos sobre la pareja (I)


Muchas veces las parejas tienen problemas o no acaban de funcionar bien porque los dos o uno de los dos tiene una serie de ideas equivocadas sobre la pareja, pone expectativas en su pareja que ésta no puede cumplir o intentan que su fantasía o ideal de pareja sea aquella persona con la que conviven ... y no es el caso.


Chocar con la realidad puede ser la causa de muchos problemas de pareja, ya que en realidad estamos hablando de la no aceptación de la persona que tenemos al lado.



Queremos que sea

lo que nosotros nos hemos imaginado



Damos a la pareja un papel y unas funciones que no necesariamente le tocan y acabamos poniendo presión en un ámbito que vive de la pasión.



Pasión y presión son una mala combinación





Pensemos ahora en algunos de estos mitos y tratemos de convertirlos en algo más realista, más ajustado a lo que nos va bien para tener una mejor pareja, para que la pareja pueda fluir de una manera más natural:



  • La pareja debe ser tu mejor amigo / a


No es ni necesario ni demasiado beneficioso en realidad. Las parejas están basadas en el amor, en la pasión, en la sexualidad. Esto no implica que sean personas afines y que puedan llegar a ser buenos amigos. El respeto, la atracción y la confianza son imprescindibles para que una pareja funcione, pero no la amistad, que tiene su raíz en la afinidad intelectual y cognitiva de dos personas.



  • Los polos opuestos se atraen y se complementan


No siempre es así. Los estudios sobre las relaciones de pareja nos demuestran que las personas forman relaciones románticas con otras personas semejantes a ellas en cuanto a estatus social, raza o educación. Cuando hay diferencias importantes entre los miembros de la pareja, ésta se resiente de una manera o de otra y puede convertirse en un problema para seguir juntos.



  • Es suficiente con quererse mucho


Aunque este es un título fantástico para una canción de amor, no es demasiado fiel a la realidad. La atracción y el amor son necesarios e imprescindibles a la hora de formar y mantener una pareja, pero no suficientes. También debe haber conexión intelectual, objetivos comunes y afinidad de caracteres, ser complementarios en la forma de ser. Cuando no es así, la pareja acaba sufriendo mucho porque "no se entienden".



  • La pareja lo tiene que hacer todo junta


Al contrario; es bueno que las dos personas que conforman una pareja tengan intereses y actividades fuera de la pareja, que se vean y compartan cosas con otras personas fuera de la pareja, que tengan hobbies y los practiquen individualmente. El hecho de no hacerlo todo con la pareja hace que cuando se está compartiendo tiempo éste sea de mayor calidad, se le dé más importancia y se pueda explicar lo que ha vivido por separado. Las parejas son dos individuos que comparten una parcela de la vida, no todas.



  • Tienes que hacer feliz a tu pareja


Tu felicidad depende de ti, y la felicidad de tu pareja depende de ella misma. No nos podemos cargar con la responsabilidad de hacer felices a otra persona, por mucho que la queramos. Y no podemos aceptar que la otra nos cargue con esta responsabilidad. Por eso es importante saber poner los límites y no cargarnos ni cargar a la persona que amamos con deudas que no tienen sentido.



  • Tener hijos mejora la relación de pareja


De hecho, muchas veces es al contrario: si una pareja ya tiene problemas de base y les cuesta gestionar los conflictos, el estrés de tener un hijo sólo consigue agravar los problemas de la pareja. Tener hijos es un acto de amor y generosidad, un proyecto de la pareja, la culminación del acto de amor entre dos personas, es muchas cosas bonitas. Pero no es un intento de unir una pareja ni la manera de arreglar los problemas entre dos personas que no se entienden.


Como ves, hay mucho que decir sobre los mitos que hemos ido construyendo alrededor del mundo de la pareja. Seguiremos, pero mientras tanto…

Como ves, hay mucho que decir sobre los mitos que hemos ido construyendo alrededor del mundo de la pareja.


Seguiremos, pero mientras tanto…


¿Qué mitos o ideas erróneas has sentido tú o a tu alrededor?





Si aceptas tus emociones, cambias tu vida.



Anna Romeu, colegiada nº 11336 del COPC

Presidenta Emergencias del COPC y representante Española en EFPA Crisis & Disaster División

Especializada en Educación Emocional, Terapias y Formaciones



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Por Anna Romeu Mateu 13 de febrero de 2026
Cada vez hay más personas que descubren que viven con un rasgo de personalidad llamado Alta Sensibilidad . Un rasgo que no es ningún diagnóstico, pero que puede influir profundamente en la forma en que percibimos el mundo, las relaciones e incluso nuestra salud emocional. Una de las primeras cosas que exploramos es lo que llamo “Las cuatro tareas de las personas con Alta Sensibilidad (PAS)”, un recorrido que muchas personas realizan cuando descubren este rasgo: 1. Aceptar el rasgo y obtener toda la información posible sobre él. 2. Reescribir la propia vida desde esta nueva mirada. 3. Adaptar la vida actual a la propia manera de ser, equilibrando necesidades internas con las demandas externas. 4. Buscar conexiones auténticas, crear red con personas afines y sentirse comprendido. Este proceso no solo es útil para quienes tienen este rasgo, sino también para todas las personas que conviven, trabajan o quieren a alguien con Alta Sensibilidad. En uno de los últimos talleres de la Comunidad PAS nos centramos en trabajar especialmente dos aspectos: Cómo nos afectan las etiquetas sociales, tanto si son positivas como negativas. Y cómo encontrar una respuesta clara ante situaciones que nos han herido, sin necesidad de justificar constantemente nuestra forma de ser. Una de las frases que más resonó aquel día fue: “Soy sensible, sí. ¿Y qué?” Una afirmación que rompe estigmas e invita al respeto. y también reflexionamos sobre el estilo de vida que llevamos: ¿Estamos expuestos a demasiados estímulos? ¿Nos falta espacio de calma? ¿Mantenemos relaciones que nos desgastan? Son preguntas que pueden ayudarnos a todos, tengamos o no este rasgo, porque nos invitan a revisar cómo nos cuidamos y cómo nos relacionamos con nuestro entorno. Próximo Taller Presencial en Barcelona Se acerca el próximo taller, dirigido tanto a personas con Alta Sensibilidad como a personas interesadas en conocer mejor este rasgo, será presencial en Barcelona. En un espacio íntimo, reflexivo y práctico, trabajaremos para entender mejor cómo afecta la alta sensibilidad a las dinámicas familiares y cómo podemos mejorarlas. Además, puedes venir acompañado de un familiar, ya que hablaremos de vínculos, comprensión mutua y formas de convivir desde el respeto y la sensibilidad. 📍 Taller PAS – Sábado 21 de febrero en Barcelona (de 10 a 12:30 h) 📍 Lugar: Carrer de la Gleva, 3 – Barcelona (cerca de Plaça Molina) 🕓 Plazas muy limitadas – Inscripciones abiertas en el siguiente enlace: TALLER PAS Gracias por estar aquí y por querer mirar el mundo con más empatía, información y conciencia.
Por Anna Romeu Mateu 23 de enero de 2026
Vivimos en un mundo atravesado por emergencias globales que afectan a muchas personas al mismo tiempo, y eso es innegable. La crisis climática, los conflictos armados, las pandemias o los desastres inesperados ya no son hechos lejanos: entran en nuestros hogares a través de las noticias, las redes sociales e incluso de vivencias directas. En este contexto, cada vez se habla más del trauma colectivo o trauma compartido: un impacto emocional que no afecta solo a individuos de forma aislada, sino que golpea de lleno a comunidades enteras. Este tipo de trauma no implica necesariamente haber vivido el acontecimiento en primera persona. Saber que “eso ha pasado”, identificarse con lo ocurrido, reconocerse en ello o sentir que podría haber sucedido cerca, genera miedo, vulnerabilidad y una sensación de pérdida de seguridad. A nivel de salud mental, esto puede traducirse en ansiedad, tristeza, hipervigilancia, dificultades para dormir o una percepción del futuro marcada por la incertidumbre. La reciente tragedia ocurrida estas Navidades en un local de ocio en Suiza, con la muerte de numerosos jóvenes, es un ejemplo estremecedor. Más allá del dolor de las familias y de la comunidad directamente afectada, muchas otras personas, especialmente jóvenes, pueden experimentar un fuerte impacto emocional: es fácil que se produzca una identificación lógica con las víctimas y que, a partir de este momento, sientan un mayor miedo a salir, se sientan inseguros en ciertos espacios cerrados o experimenten una sensación de injusticia difícil de digerir. Es importante diferenciar entre una reacción emocional normal y un trastorno. Ante hechos de esta magnitud, sentirse conmocionado, triste o inquieto es esperable y saludable. Hablamos de trastorno cuando estas reacciones se intensifican, se cronifican o interfieren de forma significativa en la vida cotidiana : hablamos entonces de una incapacidad para funcionar, de una evitación persistente, de revivir constantemente el suceso o de un profundo malestar emocional sostenido. Reconocer el trauma colectivo no significa patologizar el dolor, sino legitimarlo. Y también es importante recordar que la salud mental no es solo individual: se construye y se repara en comunidad. En un mundo sacudido por grandes emergencias, el cuidado emocional es, cada vez más, una responsabilidad compartida.
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