El ciclo de la vida a través de las emociones

- Psicología, Reflexiones, ideas y obsesiones varias - 

Autorregulación emocional: qué hacer cuando los hijos te desbordan 



Últimamente hay muchas noticias sobre los adolescentes, el uso que hacen de la tecnología y las horas que pasan frente a una pantalla en general, noticias alarmistas y preocupantes por los datos que nos aportan y que asustan a los padres de los adolescentes actuales.


Ciertamente, hace falta un debate profundo sobre este tema desde el mundo de la educación y la pedagogía, un debate actualizado y que dé pautas claras y útiles a los padres. 



Me refiero a que los padres vamos perdidos, en general por desconocimiento del medio, de las pautas claras que debemos seguir en cuanto al uso por parte de los jóvenes de la tecnología que ellos dominan mucho mejor que nosotros y por la que se mueven prácticamente desde antes de saber leer y escribir.


Y también necesitamos pautas realistas, que se puedan llevar a cabo desde casa, ya que muchas veces se culpabiliza a los padres del abuso que puedan tener algunos adolescentes de las pantallas pero sin indicar claramente cuál es la mejor relación que podemos tener todos juntos con la tecnología, simplemente son argumentos de culpabilización y nada más. Y la realidad es que la tecnología, las pantallas, los móviles sobre todo, han llegado muy de repente (para los adultos) y están aquí para quedarse.



Y no todo son o deben ser desventajas.


Seguramente todo es cuestión de educación, tanto de los padres como de los adolescentes que la utilizan.



Por mucho que nos empeñemos algunos adultos en pensar que los jóvenes no deberían utilizar el móvil constantemente, la realidad es que su vida pasa principalmente por este medio. Por mucho que intentamos regular la exposición, las horas de uso, la edad de inicio de su uso o el tipo de contenido que miran, la realidad es que ellos siempre están tres pasos por delante de los padres y que la clave, por tanto, no está tanto en el control como en la confianza y la normalización. 




Desde aquí intentaré dar algunas ideas básicas para empezar este debate tan necesario como interesante, una propuesta para reflexionar todos juntos:



Padres, madres, debemos conocer el medio en el que se mueven nuestros hijos. No podemos pretender dar lecciones sobre el uso de una herramienta que no conocemos demasiado, que no hemos utilizado prácticamente y sobre la que no sabemos nada. Antes de decidir, miremos qué tiene nuestro adolescente en el móvil, utilicemos las aplicaciones que él/ella utiliza más habitualmente y después decidamos 

Fomentemos la confianza como base de regulación, por encima del control estricto. Siempre sabrán más que nosotros, si quieren se pueden saltar todas las restricciones que se nos puedan pasar por la cabeza, por lo tanto es mucho más efectivo fomentar el hecho de que nuestros adolescentes puedan hablarnos abiertamente de lo que hacen con su móvil, puedan tener acceso a nuestro móvil y nos puedan facilitar el acceso al suyo de igual forma. Sí, efectivamente, una muestra de confianza es compartir contraseñas en casa, tener sesiones abiertas y olvidarse el móvil con la tranquilidad, unos y otros, de que no será fiscalizado por un lado y que no ocultará nada por el otra. Ciertamente, a partir de aquí se abre un amplio debate.

Decidamos entre todos unos límites, no vayamos a máximos. Como es difícil que un padre o madre se ponga de acuerdo con su hijo/a adolescente sobre las horas y el uso del móvil, es más práctico decidir cuál es el límite que los padres pueden tolerar, como qué aplicaciones no son recomendables para el adolescente, qué tipo de contenido queda descartado en casa y en el móvil o qué hora la noche se deja el móvil y nos preparamos para encarar el sueño. 

Sé consciente de que el que está enfadado es él; tú no tienes motivos para enfadarte, ya que sólo está expresando una emoción y pidiéndote ayuda para regularla.

Eduquemos en el uso del móvil y la tecnología en general a través del ejemplo. Tener el móvil siempre en la mano, levantarse de la mesa para contestar un mensaje, salir de una conversación o distraerse de la misma porque ha sonado una notificación del móvil, por ejemplo, son conductas de mala educación. Si no fuera el móvil y fuera otra herramienta, seguramente no lo permitiríamos, ¿por qué lo permitimos si es un móvil? Porque la mayoría de adultos nos hemos acostumbrado a hacer lo mismo. 

Hagamos ejercicios conjuntos de revisión del uso del móvil: de vez en cuando, miremos todos, padres, madres y adolescentes, cuál es el promedio diario del uso del móvil y el resto de dispositivos, qué tipo de contenido y aplicaciones se utilizan y con qué finalidad. Es un ejercicio interesante de autoevaluación que nos dará información no sólo sobre los adolescentes sino sobre nosotros mismos.

Creemos alianzas con los adolescentes en relación a la tecnología: compartir información con ellos, pedir consejos sobre cómo utilizar ciertas aplicaciones, enviarse contenido mutuamente e incluso hacerlo juntos, puede ser una manera de fomentar esta confianza de la que hablaba antes. 



Seguiremos hablando de este tema, porque es nuestro presente y puede convertirse en un problema familiar y social, si no se aborda correctamente.



Para empezar, sin embargo, un poco de autocrítica:


¿cuál es el uso que haces tú, adulto, de la tecnología y el móvil?


¿Eres un buen ejemplo para tu hijo/a adolescente en el uso de tu móvil?


¿Qué les quieres pedir a los adolescentes que tú también puedas ofrecer?





Anna Romeu, colegiada nº 11336 del COPC

Presidenta Emergencias del COPC y representante Española en EFPA Crisis & Disaster División

Especializada en Educación Emocional, Terapias y Formaciones



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