El ciclo de la vida a través de las emociones

- Psicología, Reflexiones, ideas y obsesiones varias - 

Ser más resiliente



Seguro que muchos de vosotros os habéis preguntado como ser más resilientes.



La capacidad de las personas para afrontar las adversidades que se presentan a lo largo de nuestra vida se llama RESILIENCIA.  Superar circunstancias traumáticas como la muerte de un ser querido, la pérdida de un trabajo, cambio de status social, ruptura de pareja, etc forman parte de nuestro bagaje y hemos de ser capaces de afrontarlas de la mejor manera posible. 



En realidad todos estamos preparados para las situaciones más duras y difíciles de la vida, lo hemos demostrado de sobras en muchísimas ocasiones porque nuestra capacidad de ser resilientes es innata, pero también podemos trabajar para fortalecer la propia resiliencia y hacernos fuertes de cara a superar todo lo que nos venga a lo largo de la vida con mejores condiciones. 



¿Cómo puedes ser más resilientes?


¿Qué te ayuda a aumentar la resiliencia personal? 



Ser resiliente no es un rasgo de personalidad sinó que es una característica que se desarrolla y se aprende.



Hoy hablaremos de lo importante que es llevar una vida sana para fortalecer nuestra resiliencia.


Si tenemos buenos hábitos y costumbres sanas podremos afrontar con mejores condiciones todas las adversidades, grandes y pequeñas, que nos vayámos encontrando en la vida. 



¿De qué hablamos cuando decimos que es importante llevar una vida sana? 


Pues de cuidar aspectos básicos de la salud física y mental. 



A continuación te dejo una lista de aspectos que puedes cuidar, fomentar y que te ayudaran a llevar una vida sana y por tanto ser más resiliente:



Seguramente podríamos seguir con una lista más larga de consejos para llevar una vida sana,


 ¿verdad? 


Unos de los pilares básicos para fomentar nuestra resiliencia está en la capacidad que tenemos de entrenarnos y conseguir establecer hábitos y rutinas para el día a día, pequeñas metas cotidianas, que nos ayudaran a desarrollarla.


Conseguir ser más resilientes es enfrentarnos a las adversidades de forma que nuestras emociones no tomen el control de todos nuestros actos. 


Es por eso que resiliencia y inteligencia emocional están relacionados.


Si aceptas tus emociones, cambias tu vida.




Anna Romeu, colegiada nº 11336 del COPC

Presidenta Emergencias del COPC y representante Española en EFPA Crisis & Disaster División

Especializada en Educación Emocional, Terapias y Formaciones



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Por Anna Romeu Mateu 13 de febrero de 2026
Cada vez hay más personas que descubren que viven con un rasgo de personalidad llamado Alta Sensibilidad . Un rasgo que no es ningún diagnóstico, pero que puede influir profundamente en la forma en que percibimos el mundo, las relaciones e incluso nuestra salud emocional. Una de las primeras cosas que exploramos es lo que llamo “Las cuatro tareas de las personas con Alta Sensibilidad (PAS)”, un recorrido que muchas personas realizan cuando descubren este rasgo: 1. Aceptar el rasgo y obtener toda la información posible sobre él. 2. Reescribir la propia vida desde esta nueva mirada. 3. Adaptar la vida actual a la propia manera de ser, equilibrando necesidades internas con las demandas externas. 4. Buscar conexiones auténticas, crear red con personas afines y sentirse comprendido. Este proceso no solo es útil para quienes tienen este rasgo, sino también para todas las personas que conviven, trabajan o quieren a alguien con Alta Sensibilidad. En uno de los últimos talleres de la Comunidad PAS nos centramos en trabajar especialmente dos aspectos: Cómo nos afectan las etiquetas sociales, tanto si son positivas como negativas. Y cómo encontrar una respuesta clara ante situaciones que nos han herido, sin necesidad de justificar constantemente nuestra forma de ser. Una de las frases que más resonó aquel día fue: “Soy sensible, sí. ¿Y qué?” Una afirmación que rompe estigmas e invita al respeto. y también reflexionamos sobre el estilo de vida que llevamos: ¿Estamos expuestos a demasiados estímulos? ¿Nos falta espacio de calma? ¿Mantenemos relaciones que nos desgastan? Son preguntas que pueden ayudarnos a todos, tengamos o no este rasgo, porque nos invitan a revisar cómo nos cuidamos y cómo nos relacionamos con nuestro entorno. Próximo Taller Presencial en Barcelona Se acerca el próximo taller, dirigido tanto a personas con Alta Sensibilidad como a personas interesadas en conocer mejor este rasgo, será presencial en Barcelona. En un espacio íntimo, reflexivo y práctico, trabajaremos para entender mejor cómo afecta la alta sensibilidad a las dinámicas familiares y cómo podemos mejorarlas. Además, puedes venir acompañado de un familiar, ya que hablaremos de vínculos, comprensión mutua y formas de convivir desde el respeto y la sensibilidad. 📍 Taller PAS – Sábado 21 de febrero en Barcelona (de 10 a 12:30 h) 📍 Lugar: Carrer de la Gleva, 3 – Barcelona (cerca de Plaça Molina) 🕓 Plazas muy limitadas – Inscripciones abiertas en el siguiente enlace: TALLER PAS Gracias por estar aquí y por querer mirar el mundo con más empatía, información y conciencia.
Por Anna Romeu Mateu 23 de enero de 2026
Vivimos en un mundo atravesado por emergencias globales que afectan a muchas personas al mismo tiempo, y eso es innegable. La crisis climática, los conflictos armados, las pandemias o los desastres inesperados ya no son hechos lejanos: entran en nuestros hogares a través de las noticias, las redes sociales e incluso de vivencias directas. En este contexto, cada vez se habla más del trauma colectivo o trauma compartido: un impacto emocional que no afecta solo a individuos de forma aislada, sino que golpea de lleno a comunidades enteras. Este tipo de trauma no implica necesariamente haber vivido el acontecimiento en primera persona. Saber que “eso ha pasado”, identificarse con lo ocurrido, reconocerse en ello o sentir que podría haber sucedido cerca, genera miedo, vulnerabilidad y una sensación de pérdida de seguridad. A nivel de salud mental, esto puede traducirse en ansiedad, tristeza, hipervigilancia, dificultades para dormir o una percepción del futuro marcada por la incertidumbre. La reciente tragedia ocurrida estas Navidades en un local de ocio en Suiza, con la muerte de numerosos jóvenes, es un ejemplo estremecedor. Más allá del dolor de las familias y de la comunidad directamente afectada, muchas otras personas, especialmente jóvenes, pueden experimentar un fuerte impacto emocional: es fácil que se produzca una identificación lógica con las víctimas y que, a partir de este momento, sientan un mayor miedo a salir, se sientan inseguros en ciertos espacios cerrados o experimenten una sensación de injusticia difícil de digerir. Es importante diferenciar entre una reacción emocional normal y un trastorno. Ante hechos de esta magnitud, sentirse conmocionado, triste o inquieto es esperable y saludable. Hablamos de trastorno cuando estas reacciones se intensifican, se cronifican o interfieren de forma significativa en la vida cotidiana : hablamos entonces de una incapacidad para funcionar, de una evitación persistente, de revivir constantemente el suceso o de un profundo malestar emocional sostenido. Reconocer el trauma colectivo no significa patologizar el dolor, sino legitimarlo. Y también es importante recordar que la salud mental no es solo individual: se construye y se repara en comunidad. En un mundo sacudido por grandes emergencias, el cuidado emocional es, cada vez más, una responsabilidad compartida.
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