El ciclo de la vida a través de las emociones

- Psicología, Reflexiones, ideas y obsesiones varias - 

Violencia vicaria 


Retos del 25-N 


Con motivo del próximo 25 de noviembre, el día internacional para la eliminación de la violencia hacia la mujer, me han pedido preparar una charla sobre la violencia vicaria. La propuesta viene de un colectivo de mujeres que trabaja para defender los derechos de las mujeres y ayudarlas en todo lo necesario, porque por desgracia todavía estamos en una sociedad llena de desigualdades en cuestiones de género. 

 

Preparar esta charla es una oportunidad para hacerme preguntas y repensar algunas cosas que todos damos por supuestas.


Éste es un post de preguntas más que de respuestas.


De planteamientos abiertos más que de tips y consejos concreto porque el tema es serio, complicado y profundamente triste.



La violencia vicaria es aquella que se ejerce sobre terceras personas para herir a la pareja.



En la mayoría de casos, según las estadísticas, es la acción de dañar, hasta llegar a asesinar en algunas ocasiones, a los hijos para hacer sufrir a una madre. Sé que también existe la violencia de la mujer hacia el hombre, pero todos los datos coinciden en que se da en una minoría de los casos y casi todos coincidimos en que es tan reprobable como la del hombre hacia la mujer. 



Y mis dudas ante este tipo de situación son diversas:


¿De qué estamos hablando cuando alguien daña a niños inocentes para hacer la vida imposible a la persona que supuestamente ama?


¿Es amor mal entendido?


¿Es el producto de la educación machista?


¿Es algún tipo de enfermedad mental como la psicopatía o los celos patológicos dentro de un proceso psicótico? 


Y sobre todo, ¿es en algún caso excusable?


Para mí no, ni ética ni legalmente es excusable.




Todos podemos tener “pensamientos inapropiados”, o algún tipo de trastorno mental que necesita asistencia psiquiátrica y psicológica de por vida, pero en cualquier caso debemos hacernos cargo y prevenir toda agresión hacia el otro. De momento tengo que elaborar este argumento para la charla, pero ésta es la base de la que parto. 


Pienso que existen varios niveles de intervención a la hora de abordar este tema. Por un lado, evidentemente hay que trabajar de alguna manera con estos hombres que acaban cometiendo horribles crímenes contra sus parejas e hijos, intentar que sean conscientes de lo que han hecho y hacer todo lo posible para que no se repitan en sus acciones . Me parece una tarea difícil pero inevitable. 


También existe la intervención familiar. Me cuesta pensar que no ha habido síntomas, señales de que algo no iba bien.


Quizás en algunos casos sí, pero no creo que sea en la mayoría. Pero todavía vivimos en la sociedad de “limpiar los trapos sucios en casa” y nos cuesta poner la nariz en los asuntos de los demás, aunque nos sean cercanos.


Da miedo, pereza, vergüenza, vete tú a saber qué. 


Otra vertiente del abordaje de una lacra como la agresividad intra-familiar es la social, cultural y educativa. Hay que hablar de ello, educar a los jóvenes, facilitar la denuncia pública, social y policial del machismo, la desigualdad y la agresividad dentro y fuera de casa.


Debemos ponernos todos de acuerdo en defender a nuestros vecinos, las víctimas inocentes de una sola persona que representa a una sociedad entera. Sin excusas. Y de ahí surgen todas las dudas y preguntas con las que he empezado a escribir: ¿qué podemos hacer para evitarlo? ¿Esta lacra tiene solución? ¿Se puede evitar de alguna forma? ¿Qué puedo hacer yo? Pues por lo menos, yo puedo hablar sin miedo. Y tú, que estás leyendo esto, también.


Debemos ponernos todos de acuerdo en defender a nuestros vecinos, las víctimas inocentes de una sola persona que representa a una sociedad entera.

Sin excusas




Y de ahí surgen todas las dudas y preguntas con las que he empezado a escribir:


¿Qué podemos hacer para evitarlo?

¿Esta lacra tiene solución?

¿Se puede evitar de alguna forma?

¿Qué puedo hacer yo?


  • Título de diapositiva

    Pues por lo menos, yo puedo hablar sin miedo. 


    Y tú, que estás leyendo esto, también.

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Si aceptas tus emociones, cambias tu vida.



Anna Romeu, colegiada nº 11336 del COPC

Presidenta Emergencias del COPC y representante Española en EFPA Crisis & Disaster División

Especializada en Educación Emocional, Terapias y Formaciones



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Por Anna Romeu Mateu 13 de febrero de 2026
Cada vez hay más personas que descubren que viven con un rasgo de personalidad llamado Alta Sensibilidad . Un rasgo que no es ningún diagnóstico, pero que puede influir profundamente en la forma en que percibimos el mundo, las relaciones e incluso nuestra salud emocional. Una de las primeras cosas que exploramos es lo que llamo “Las cuatro tareas de las personas con Alta Sensibilidad (PAS)”, un recorrido que muchas personas realizan cuando descubren este rasgo: 1. Aceptar el rasgo y obtener toda la información posible sobre él. 2. Reescribir la propia vida desde esta nueva mirada. 3. Adaptar la vida actual a la propia manera de ser, equilibrando necesidades internas con las demandas externas. 4. Buscar conexiones auténticas, crear red con personas afines y sentirse comprendido. Este proceso no solo es útil para quienes tienen este rasgo, sino también para todas las personas que conviven, trabajan o quieren a alguien con Alta Sensibilidad. En uno de los últimos talleres de la Comunidad PAS nos centramos en trabajar especialmente dos aspectos: Cómo nos afectan las etiquetas sociales, tanto si son positivas como negativas. Y cómo encontrar una respuesta clara ante situaciones que nos han herido, sin necesidad de justificar constantemente nuestra forma de ser. Una de las frases que más resonó aquel día fue: “Soy sensible, sí. ¿Y qué?” Una afirmación que rompe estigmas e invita al respeto. y también reflexionamos sobre el estilo de vida que llevamos: ¿Estamos expuestos a demasiados estímulos? ¿Nos falta espacio de calma? ¿Mantenemos relaciones que nos desgastan? Son preguntas que pueden ayudarnos a todos, tengamos o no este rasgo, porque nos invitan a revisar cómo nos cuidamos y cómo nos relacionamos con nuestro entorno. Próximo Taller Presencial en Barcelona Se acerca el próximo taller, dirigido tanto a personas con Alta Sensibilidad como a personas interesadas en conocer mejor este rasgo, será presencial en Barcelona. En un espacio íntimo, reflexivo y práctico, trabajaremos para entender mejor cómo afecta la alta sensibilidad a las dinámicas familiares y cómo podemos mejorarlas. Además, puedes venir acompañado de un familiar, ya que hablaremos de vínculos, comprensión mutua y formas de convivir desde el respeto y la sensibilidad. 📍 Taller PAS – Sábado 21 de febrero en Barcelona (de 10 a 12:30 h) 📍 Lugar: Carrer de la Gleva, 3 – Barcelona (cerca de Plaça Molina) 🕓 Plazas muy limitadas – Inscripciones abiertas en el siguiente enlace: TALLER PAS Gracias por estar aquí y por querer mirar el mundo con más empatía, información y conciencia.
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Vivimos en un mundo atravesado por emergencias globales que afectan a muchas personas al mismo tiempo, y eso es innegable. La crisis climática, los conflictos armados, las pandemias o los desastres inesperados ya no son hechos lejanos: entran en nuestros hogares a través de las noticias, las redes sociales e incluso de vivencias directas. En este contexto, cada vez se habla más del trauma colectivo o trauma compartido: un impacto emocional que no afecta solo a individuos de forma aislada, sino que golpea de lleno a comunidades enteras. Este tipo de trauma no implica necesariamente haber vivido el acontecimiento en primera persona. Saber que “eso ha pasado”, identificarse con lo ocurrido, reconocerse en ello o sentir que podría haber sucedido cerca, genera miedo, vulnerabilidad y una sensación de pérdida de seguridad. A nivel de salud mental, esto puede traducirse en ansiedad, tristeza, hipervigilancia, dificultades para dormir o una percepción del futuro marcada por la incertidumbre. La reciente tragedia ocurrida estas Navidades en un local de ocio en Suiza, con la muerte de numerosos jóvenes, es un ejemplo estremecedor. Más allá del dolor de las familias y de la comunidad directamente afectada, muchas otras personas, especialmente jóvenes, pueden experimentar un fuerte impacto emocional: es fácil que se produzca una identificación lógica con las víctimas y que, a partir de este momento, sientan un mayor miedo a salir, se sientan inseguros en ciertos espacios cerrados o experimenten una sensación de injusticia difícil de digerir. Es importante diferenciar entre una reacción emocional normal y un trastorno. Ante hechos de esta magnitud, sentirse conmocionado, triste o inquieto es esperable y saludable. Hablamos de trastorno cuando estas reacciones se intensifican, se cronifican o interfieren de forma significativa en la vida cotidiana : hablamos entonces de una incapacidad para funcionar, de una evitación persistente, de revivir constantemente el suceso o de un profundo malestar emocional sostenido. Reconocer el trauma colectivo no significa patologizar el dolor, sino legitimarlo. Y también es importante recordar que la salud mental no es solo individual: se construye y se repara en comunidad. En un mundo sacudido por grandes emergencias, el cuidado emocional es, cada vez más, una responsabilidad compartida.
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