El ciclo de la vida a través de las emociones

- Psicología, Reflexiones, ideas y obsesiones varias - 

Conexión emocional

 en la pareja

Silvia y Juan vinieron a la consulta porque llevaban tanto tiempo discutiendo por tonterías que había llegado un punto en que sólo veían una posible solución: separarse.


Pero ambos se resistían a ello porque todavía había mucho amor entre ellos y cuando conseguían no discutir estaban muy muy bien. Era una lástima romper una relación en la que no había problemas importantes y sólo malentendidos diarios que les llevaban a serias peleas, en las que acababan diciéndose cosas gruesas, que hacían daño, y que ninguno de los dos pensaba en realidad. 


¿Qué fallaba entre ellos dos?


¿Qué es lo que hacían tan mal y que les estaba llevando a una ruptura tan inevitable?



De entrada, les dije, se veía muy claro que había dos aspectos que no sabían manejar: 


  • Saberse calmar y autorregularse en los momentos de hiperactivación

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  • Saberse comunicar emocionalmente como pareja 


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También había otros aspectos individuales que debían mejorar, pero estos dos puntos tan importantes era evidente que debían mejorar entre ellos. 


La comunicación emocional dentro de la pareja fomenta la conexión entre los dos y favorece la mejor resolución del conflicto cuando éste, inevitablemente, aparece.


Parece un concepto muy complicado, pero en realidad se basa en pequeñas acciones que podemos realizar con el fin de acercarnos a las emociones de nuestra pareja y que harán que esta se sienta comprendida, atendida y más dispuesta a hacer lo mismo por nosotros . 


Imagina que estás sentado en el sofá mirando una película y tu pareja, de repente, suspira. Tienes dos opciones: o bien dejas pasar este suspiro y haces ver que no te has dado cuenta, o bien pones la pausa en la película, te giras de cara a tu pareja y le preguntas si ha tenido un día duro, o si le ha venido algo en la cabeza que le ha hecho suspirar.



¿Cómo te sentirías tú en cada una

de las dos situaciones?



La comunicación emocional se basa en captar las señales no verbales (mayoritariamente) que nuestra pareja emite.


Como suspiros, gestos de la cara o posturas del cuerpo, y recibirlos con curiosidad y atención hacia el otro, sin enfadarse ni tomárselo de forma agresiva o demasiado personal. 


También consiste en saber expresar lo que uno siente en un momento determinado, sin culpar a la pareja ni hacerle responsable de lo que es exclusivamente nuestro: nuestras emociones.




Cuando una pareja se sabe comunicar emocionalmente es más fácil que se construyan bases sólidas entre los dos, como la confianza, la conexión, la admiración mutua, la pasión y una vida sexual satisfactoria. Las parejas que no ponen atención a la comunicación emocional con el otro se centran en sí mismos, se dejan llevar por el resentimiento y culpan al otro de lo que ellos sienten, entrando así en una espiral de negativismo que puede llegar a destrozar una pareja . 



Así que la próxima vez que veas que tu pareja está suspirando ... pregúntale si ha tenido un día duro mientras la abrazas o le haces una caricia en la cara. La mayoría de parejas que se separan no es por conflictos muy importantes; el motivo más común de separación es el distanciamiento. 


La mayoría de parejas que se separan no es por conflictos muy importantes; el motivo más común de separación es el distanciamiento. 



Te invito a ver la entrevista que hay a continuación donde hablo del ciclo del amor, ruptura de pareja, desamor y emociones.




Si aceptas tus emociones, cambias tu vida.



Anna Romeu, colegiada nº 11336 del COPC

Presidenta Emergencias del COPC y representante Española en EFPA Crisis & Disaster División

Especializada en Educación Emocional, Terapias y Formaciones



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Por Anna Romeu Mateu 13 de febrero de 2026
Cada vez hay más personas que descubren que viven con un rasgo de personalidad llamado Alta Sensibilidad . Un rasgo que no es ningún diagnóstico, pero que puede influir profundamente en la forma en que percibimos el mundo, las relaciones e incluso nuestra salud emocional. Una de las primeras cosas que exploramos es lo que llamo “Las cuatro tareas de las personas con Alta Sensibilidad (PAS)”, un recorrido que muchas personas realizan cuando descubren este rasgo: 1. Aceptar el rasgo y obtener toda la información posible sobre él. 2. Reescribir la propia vida desde esta nueva mirada. 3. Adaptar la vida actual a la propia manera de ser, equilibrando necesidades internas con las demandas externas. 4. Buscar conexiones auténticas, crear red con personas afines y sentirse comprendido. Este proceso no solo es útil para quienes tienen este rasgo, sino también para todas las personas que conviven, trabajan o quieren a alguien con Alta Sensibilidad. En uno de los últimos talleres de la Comunidad PAS nos centramos en trabajar especialmente dos aspectos: Cómo nos afectan las etiquetas sociales, tanto si son positivas como negativas. Y cómo encontrar una respuesta clara ante situaciones que nos han herido, sin necesidad de justificar constantemente nuestra forma de ser. Una de las frases que más resonó aquel día fue: “Soy sensible, sí. ¿Y qué?” Una afirmación que rompe estigmas e invita al respeto. y también reflexionamos sobre el estilo de vida que llevamos: ¿Estamos expuestos a demasiados estímulos? ¿Nos falta espacio de calma? ¿Mantenemos relaciones que nos desgastan? Son preguntas que pueden ayudarnos a todos, tengamos o no este rasgo, porque nos invitan a revisar cómo nos cuidamos y cómo nos relacionamos con nuestro entorno. Próximo Taller Presencial en Barcelona Se acerca el próximo taller, dirigido tanto a personas con Alta Sensibilidad como a personas interesadas en conocer mejor este rasgo, será presencial en Barcelona. En un espacio íntimo, reflexivo y práctico, trabajaremos para entender mejor cómo afecta la alta sensibilidad a las dinámicas familiares y cómo podemos mejorarlas. Además, puedes venir acompañado de un familiar, ya que hablaremos de vínculos, comprensión mutua y formas de convivir desde el respeto y la sensibilidad. 📍 Taller PAS – Sábado 21 de febrero en Barcelona (de 10 a 12:30 h) 📍 Lugar: Carrer de la Gleva, 3 – Barcelona (cerca de Plaça Molina) 🕓 Plazas muy limitadas – Inscripciones abiertas en el siguiente enlace: TALLER PAS Gracias por estar aquí y por querer mirar el mundo con más empatía, información y conciencia.
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Vivimos en un mundo atravesado por emergencias globales que afectan a muchas personas al mismo tiempo, y eso es innegable. La crisis climática, los conflictos armados, las pandemias o los desastres inesperados ya no son hechos lejanos: entran en nuestros hogares a través de las noticias, las redes sociales e incluso de vivencias directas. En este contexto, cada vez se habla más del trauma colectivo o trauma compartido: un impacto emocional que no afecta solo a individuos de forma aislada, sino que golpea de lleno a comunidades enteras. Este tipo de trauma no implica necesariamente haber vivido el acontecimiento en primera persona. Saber que “eso ha pasado”, identificarse con lo ocurrido, reconocerse en ello o sentir que podría haber sucedido cerca, genera miedo, vulnerabilidad y una sensación de pérdida de seguridad. A nivel de salud mental, esto puede traducirse en ansiedad, tristeza, hipervigilancia, dificultades para dormir o una percepción del futuro marcada por la incertidumbre. La reciente tragedia ocurrida estas Navidades en un local de ocio en Suiza, con la muerte de numerosos jóvenes, es un ejemplo estremecedor. Más allá del dolor de las familias y de la comunidad directamente afectada, muchas otras personas, especialmente jóvenes, pueden experimentar un fuerte impacto emocional: es fácil que se produzca una identificación lógica con las víctimas y que, a partir de este momento, sientan un mayor miedo a salir, se sientan inseguros en ciertos espacios cerrados o experimenten una sensación de injusticia difícil de digerir. Es importante diferenciar entre una reacción emocional normal y un trastorno. Ante hechos de esta magnitud, sentirse conmocionado, triste o inquieto es esperable y saludable. Hablamos de trastorno cuando estas reacciones se intensifican, se cronifican o interfieren de forma significativa en la vida cotidiana : hablamos entonces de una incapacidad para funcionar, de una evitación persistente, de revivir constantemente el suceso o de un profundo malestar emocional sostenido. Reconocer el trauma colectivo no significa patologizar el dolor, sino legitimarlo. Y también es importante recordar que la salud mental no es solo individual: se construye y se repara en comunidad. En un mundo sacudido por grandes emergencias, el cuidado emocional es, cada vez más, una responsabilidad compartida.
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