El ciclo de la vida a través de las emociones

- Psicología, Reflexiones, ideas y obsesiones varias - 

¿Por qué las personas PAS pueden ser tan diferentes entre ellas?




Esta es una pregunta que me hacen muy a menudo, y es una pregunta lógica si te paras a pensar. Es lógica y razonable porque es una afirmación cierta; no hay dos personas PAS iguales, como tampoco hay dos personas iguales, en general.


Cuando alguien descubre su rasgo de alta sensibilidad se produce más o menos siempre el mismo proceso:



Primero necesita informarse un poco de lo que significa el rasgo y qué lo caracteriza. Entonces se siente identificada y se empieza a definir a sí misma como persona PAS o persona con alta sensibilidad. A continuación hay un recorrido maravilloso en el que esta persona "re-escribe" su vida desde una nueva perspectiva, la de su rasgo recientemente descubierto.



Así empieza a entender, normalizar y encontrar explicaciones a cosas que hasta ahora la diferenciaban de la mayoría de las personas de su alrededor y, con mucha probabilidad, la habían hecho sentir mal o diferente en tantas ocasiones.





Así empieza a entender, normalizar y encontrar explicaciones a cosas que hasta ahora la diferenciaban de la mayoría de las personas de su alrededor y, con mucha probabilidad, la habían hecho sentir mal o diferente en tantas ocasiones.



De esta manera empieza a hacer las paces consigo misma y se acepta tal y como es, dejando de intentar adaptarse a un mundo que muchas veces no está pensado para las PAS. 


Y finalmente mira a su alrededor y observa las otras personas, conocidas y menos conocidas, buscando referentes o alguien con quien identificarse, alguien que comparta su rasgo. Seguro que encuentran algunas personas parecidas a ella, es un rasgo minoritario pero con un porcentaje razonable de gente que lo tiene, así que casi seguro que lo descubren en alguien del entorno.


Pero entonces se observa también la diferencia; ¿cómo es que siendo las dos personas con alta sensibilidad somos tan diferentes? Una pregunta nada extraña por otra parte, teniendo en cuenta la profundidad de pensamiento de las personas con alta sensibilidad. 


Pues bien, la respuesta es sencilla pero amplia, como no podía ser de otra manera. La alta sensibilidad es un rasgo de personalidad, pero tenemos que empezar pensando que la personalidad la conforman la combinación de diferentes rasgos a diferentes niveles. Hay diferentes maneras de medir o describir los rasgos de personalidad según la teoría que la intente describir, pero encontramos algunos sobre los que todos los investigadores se ponen de acuerdo, como la introversión-extroversión, la rigidez-flexibilidad o el optimismo-pesimismo.



Estos rasgos son conocidos por casi todo el mundo y todos nos podemos identificar con ellos de alguna manera. Todos sabemos si tendemos al optimismo o más bien hacia el pesimismo, e incluso podríamos describir en qué nivel aproximadamente nos sentimos el uno o el otro. 



La combinación de los diferentes rasgos de personalidad en sus niveles de intensidad es lo que conforma el temperamento de la persona.



Esto se puede observar en los bebés; no hay dos bebés iguales, desde el momento del nacimiento ya muestran rasgos característicos de personalidad que los diferencian de otros bebés (quien tenga más de un hijo sabe de qué hablo). Pero luego está la enorme influencia del entorno y las experiencias vividas, que acaban de modelar lo que llamamos personalidad.



Todos nacemos con un temperamento definido, que es innato y difícil de cambiar (por no decir imposible), pero este se ve modificado en una gran medida por las experiencias que tenemos al crecer y el entorno en el que lo hacemos.


Mirado así, pues, no es tan raro que no haya dos personas con alta sensibilidad igual; el rasgo de PAS se combina con todo el resto de rasgos y en diferentes niveles de intensidad, y, además, se ve influenciado en un alto grado por las circunstancias de la vida de esa persona.


En realidad sería una gran sorpresa encontrar dos PAS iguales, ya que se tienen que dar demasiada cantidad de factores a la vez en una persona para que se parezca bastante a otra.



Quieres saber más cosas sobres Personas Altamente Sensibles? el próximo dia 20/02/21 realizaré un TALLER ONLINE




linka en el siguiente enlace:

Quiero saber más sobre el Taller PAS


Anna Romeu, colegiada nº 11336 del COPC

Presidenta Emergencias del COPC y representante Española en EFPA Crisis & Disaster División

Especializada en Educación Emocional, Terapias y Formaciones



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Por Anna Romeu Mateu 13 de febrero de 2026
Cada vez hay más personas que descubren que viven con un rasgo de personalidad llamado Alta Sensibilidad . Un rasgo que no es ningún diagnóstico, pero que puede influir profundamente en la forma en que percibimos el mundo, las relaciones e incluso nuestra salud emocional. Una de las primeras cosas que exploramos es lo que llamo “Las cuatro tareas de las personas con Alta Sensibilidad (PAS)”, un recorrido que muchas personas realizan cuando descubren este rasgo: 1. Aceptar el rasgo y obtener toda la información posible sobre él. 2. Reescribir la propia vida desde esta nueva mirada. 3. Adaptar la vida actual a la propia manera de ser, equilibrando necesidades internas con las demandas externas. 4. Buscar conexiones auténticas, crear red con personas afines y sentirse comprendido. Este proceso no solo es útil para quienes tienen este rasgo, sino también para todas las personas que conviven, trabajan o quieren a alguien con Alta Sensibilidad. En uno de los últimos talleres de la Comunidad PAS nos centramos en trabajar especialmente dos aspectos: Cómo nos afectan las etiquetas sociales, tanto si son positivas como negativas. Y cómo encontrar una respuesta clara ante situaciones que nos han herido, sin necesidad de justificar constantemente nuestra forma de ser. Una de las frases que más resonó aquel día fue: “Soy sensible, sí. ¿Y qué?” Una afirmación que rompe estigmas e invita al respeto. y también reflexionamos sobre el estilo de vida que llevamos: ¿Estamos expuestos a demasiados estímulos? ¿Nos falta espacio de calma? ¿Mantenemos relaciones que nos desgastan? Son preguntas que pueden ayudarnos a todos, tengamos o no este rasgo, porque nos invitan a revisar cómo nos cuidamos y cómo nos relacionamos con nuestro entorno. Próximo Taller Presencial en Barcelona Se acerca el próximo taller, dirigido tanto a personas con Alta Sensibilidad como a personas interesadas en conocer mejor este rasgo, será presencial en Barcelona. En un espacio íntimo, reflexivo y práctico, trabajaremos para entender mejor cómo afecta la alta sensibilidad a las dinámicas familiares y cómo podemos mejorarlas. Además, puedes venir acompañado de un familiar, ya que hablaremos de vínculos, comprensión mutua y formas de convivir desde el respeto y la sensibilidad. 📍 Taller PAS – Sábado 21 de febrero en Barcelona (de 10 a 12:30 h) 📍 Lugar: Carrer de la Gleva, 3 – Barcelona (cerca de Plaça Molina) 🕓 Plazas muy limitadas – Inscripciones abiertas en el siguiente enlace: TALLER PAS Gracias por estar aquí y por querer mirar el mundo con más empatía, información y conciencia.
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Vivimos en un mundo atravesado por emergencias globales que afectan a muchas personas al mismo tiempo, y eso es innegable. La crisis climática, los conflictos armados, las pandemias o los desastres inesperados ya no son hechos lejanos: entran en nuestros hogares a través de las noticias, las redes sociales e incluso de vivencias directas. En este contexto, cada vez se habla más del trauma colectivo o trauma compartido: un impacto emocional que no afecta solo a individuos de forma aislada, sino que golpea de lleno a comunidades enteras. Este tipo de trauma no implica necesariamente haber vivido el acontecimiento en primera persona. Saber que “eso ha pasado”, identificarse con lo ocurrido, reconocerse en ello o sentir que podría haber sucedido cerca, genera miedo, vulnerabilidad y una sensación de pérdida de seguridad. A nivel de salud mental, esto puede traducirse en ansiedad, tristeza, hipervigilancia, dificultades para dormir o una percepción del futuro marcada por la incertidumbre. La reciente tragedia ocurrida estas Navidades en un local de ocio en Suiza, con la muerte de numerosos jóvenes, es un ejemplo estremecedor. Más allá del dolor de las familias y de la comunidad directamente afectada, muchas otras personas, especialmente jóvenes, pueden experimentar un fuerte impacto emocional: es fácil que se produzca una identificación lógica con las víctimas y que, a partir de este momento, sientan un mayor miedo a salir, se sientan inseguros en ciertos espacios cerrados o experimenten una sensación de injusticia difícil de digerir. Es importante diferenciar entre una reacción emocional normal y un trastorno. Ante hechos de esta magnitud, sentirse conmocionado, triste o inquieto es esperable y saludable. Hablamos de trastorno cuando estas reacciones se intensifican, se cronifican o interfieren de forma significativa en la vida cotidiana : hablamos entonces de una incapacidad para funcionar, de una evitación persistente, de revivir constantemente el suceso o de un profundo malestar emocional sostenido. Reconocer el trauma colectivo no significa patologizar el dolor, sino legitimarlo. Y también es importante recordar que la salud mental no es solo individual: se construye y se repara en comunidad. En un mundo sacudido por grandes emergencias, el cuidado emocional es, cada vez más, una responsabilidad compartida.
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