El ciclo de la vida a través de las emociones

- Psicología, Reflexiones, ideas y obsesiones varias - 

Ser Flexibles en tiempos de incertidumbre - Practicar la resiliencia-

 


Hoy tenía una cita importante para mí, un encuentro que me hacía mucha ilusión y que había programado hacía semanas, porque las dos somos personas con una agenda bastante ocupada y tenemos que programar nuestras reuniones con cierto tiempo de antelación. 





Y resulta que anoche recibí un correo electrónico de la escuela de mi hijo diciendo que había un niño de su clase que había dado positivo en Covid-19 y debían confinar toda la clase 10 días. 




Esta mañana tengo que llevar a mi hijo a hacerse la prueba él mismo, es el protocolo. Y enseguida cancelé la cita que tenía.


No sabía cómo se lo tomaría la otra persona, ya que también había hecho cambios en su agenda para adaptarse a la fecha que habíamos quedado.



Estaba segura de que no le haría gracia, como tampoco me la hacía a mí, pero pensaba que quizás se enfadaría o se lo tomaría mal, no sería la primera vez que me pasaba algo así, ya que hay gente muy inflexible que no se toma bien los cambios de planes de última hora.



Lo entendió y me escribió una de las mejores respuestas que podía darme:


"Qué le vamos a hacer, vivimos tiempos de incertidumbre ... resiliencia!" 



Evidentemente estaba bromeando con mi trabajo y repitiendo una expresión que yo utilizo a menudo, pero a la vez indicaba una adaptación fantástica a la situación, flexibilidad ante los cambios de planes de última hora y comprensión general de la situación que estamos viviendo todos desde hace meses. Pronto volveremos a agendar otro encuentro, eso seguro. 



Este es un ejemplo de cómo se vive en tiempos de incertidumbre como el actual y también de cómo cultivar la flexibilidad personal que nos permite evitar la ansiedad y la ira propios del hecho de no controlar la situación. 



El confinamiento de 10 días por contacto con un positivo o por ser positivo uno mismo es un riesgo (con alta probabilidad de ocurrencia) con el que es mejor que aprendamos a convivir.



Por ello es recomendable prepararse:


  • Hacer planes pensando que pueden ser cancelados a última hora.


  • Tener pensado un "plan alternativo" por si la situación cambia a última hora.


  • Admitir que los cambios de última hora nos enojan o provocan rabia o impotencia, o lo que sea ... 


  • Mostrar abiertamente nuestra decepción o molestia y luego encogerse de hombros y adaptarnos.


  • Cultivar la resiliencia con el sentido del humor y reírse de la situación.


  • No tirar la toalla; si un plan se cancela un día, convirtámoslo en un plan pospuesto, no cancelado.



De todas las situaciones negativas podemos aprender algo, y de esta época de pandemia aprenderemos a ser más flexibles y a vivir sin tener el control absoluto de nuestra vida, romperemos con la falacia de la certeza con la que vivíamos hasta ahora.




Si aceptas tus emociones, cambias tu vida.



Anna Romeu, colegiada nº 11336 del COPC

Presidenta Emergencias del COPC y representante Española en EFPA Crisis & Disaster División

Especializada en Educación Emocional, Terapias y Formaciones



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Por Anna Romeu Mateu 13 de febrero de 2026
Cada vez hay más personas que descubren que viven con un rasgo de personalidad llamado Alta Sensibilidad . Un rasgo que no es ningún diagnóstico, pero que puede influir profundamente en la forma en que percibimos el mundo, las relaciones e incluso nuestra salud emocional. Una de las primeras cosas que exploramos es lo que llamo “Las cuatro tareas de las personas con Alta Sensibilidad (PAS)”, un recorrido que muchas personas realizan cuando descubren este rasgo: 1. Aceptar el rasgo y obtener toda la información posible sobre él. 2. Reescribir la propia vida desde esta nueva mirada. 3. Adaptar la vida actual a la propia manera de ser, equilibrando necesidades internas con las demandas externas. 4. Buscar conexiones auténticas, crear red con personas afines y sentirse comprendido. Este proceso no solo es útil para quienes tienen este rasgo, sino también para todas las personas que conviven, trabajan o quieren a alguien con Alta Sensibilidad. En uno de los últimos talleres de la Comunidad PAS nos centramos en trabajar especialmente dos aspectos: Cómo nos afectan las etiquetas sociales, tanto si son positivas como negativas. Y cómo encontrar una respuesta clara ante situaciones que nos han herido, sin necesidad de justificar constantemente nuestra forma de ser. Una de las frases que más resonó aquel día fue: “Soy sensible, sí. ¿Y qué?” Una afirmación que rompe estigmas e invita al respeto. y también reflexionamos sobre el estilo de vida que llevamos: ¿Estamos expuestos a demasiados estímulos? ¿Nos falta espacio de calma? ¿Mantenemos relaciones que nos desgastan? Son preguntas que pueden ayudarnos a todos, tengamos o no este rasgo, porque nos invitan a revisar cómo nos cuidamos y cómo nos relacionamos con nuestro entorno. Próximo Taller Presencial en Barcelona Se acerca el próximo taller, dirigido tanto a personas con Alta Sensibilidad como a personas interesadas en conocer mejor este rasgo, será presencial en Barcelona. En un espacio íntimo, reflexivo y práctico, trabajaremos para entender mejor cómo afecta la alta sensibilidad a las dinámicas familiares y cómo podemos mejorarlas. Además, puedes venir acompañado de un familiar, ya que hablaremos de vínculos, comprensión mutua y formas de convivir desde el respeto y la sensibilidad. 📍 Taller PAS – Sábado 21 de febrero en Barcelona (de 10 a 12:30 h) 📍 Lugar: Carrer de la Gleva, 3 – Barcelona (cerca de Plaça Molina) 🕓 Plazas muy limitadas – Inscripciones abiertas en el siguiente enlace: TALLER PAS Gracias por estar aquí y por querer mirar el mundo con más empatía, información y conciencia.
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Vivimos en un mundo atravesado por emergencias globales que afectan a muchas personas al mismo tiempo, y eso es innegable. La crisis climática, los conflictos armados, las pandemias o los desastres inesperados ya no son hechos lejanos: entran en nuestros hogares a través de las noticias, las redes sociales e incluso de vivencias directas. En este contexto, cada vez se habla más del trauma colectivo o trauma compartido: un impacto emocional que no afecta solo a individuos de forma aislada, sino que golpea de lleno a comunidades enteras. Este tipo de trauma no implica necesariamente haber vivido el acontecimiento en primera persona. Saber que “eso ha pasado”, identificarse con lo ocurrido, reconocerse en ello o sentir que podría haber sucedido cerca, genera miedo, vulnerabilidad y una sensación de pérdida de seguridad. A nivel de salud mental, esto puede traducirse en ansiedad, tristeza, hipervigilancia, dificultades para dormir o una percepción del futuro marcada por la incertidumbre. La reciente tragedia ocurrida estas Navidades en un local de ocio en Suiza, con la muerte de numerosos jóvenes, es un ejemplo estremecedor. Más allá del dolor de las familias y de la comunidad directamente afectada, muchas otras personas, especialmente jóvenes, pueden experimentar un fuerte impacto emocional: es fácil que se produzca una identificación lógica con las víctimas y que, a partir de este momento, sientan un mayor miedo a salir, se sientan inseguros en ciertos espacios cerrados o experimenten una sensación de injusticia difícil de digerir. Es importante diferenciar entre una reacción emocional normal y un trastorno. Ante hechos de esta magnitud, sentirse conmocionado, triste o inquieto es esperable y saludable. Hablamos de trastorno cuando estas reacciones se intensifican, se cronifican o interfieren de forma significativa en la vida cotidiana : hablamos entonces de una incapacidad para funcionar, de una evitación persistente, de revivir constantemente el suceso o de un profundo malestar emocional sostenido. Reconocer el trauma colectivo no significa patologizar el dolor, sino legitimarlo. Y también es importante recordar que la salud mental no es solo individual: se construye y se repara en comunidad. En un mundo sacudido por grandes emergencias, el cuidado emocional es, cada vez más, una responsabilidad compartida.
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